A menudo escuchamos que para iniciar a quemas grasas con la actividad aeróbica , necesitamos realizar al menos 20 minutos de ejercicio físico regular, con una intensidad no demasiado alta. Pues bien, esta afirmación realizada desde el punto de vista científico, necesita una pequeña matización. Conforme la actividad física se convierta en una actividad de más esfuerzo, el organismo está obligado a quemar los azucares para recabar la energía necesaria y así poder sostener el esfuerzo, esto es, porque a igualdad de oxigeno consumido, un gramo de azúcares proporciona más energía que un gramo de grasas. Este es el motivo por el qué estando en reposo se utilizan principalmente grasas, mientras que a bajo esfuerzo se queman sobretodo azucares. Por lo tanto, cuánto más entrenado está un atleta, más eficientemente quema las grasas su organismo y viceversa; por este motivo cuando nos entrenamos en una cinta de correr con la intención de adelgazar necesitamos mantener una andadura constante y a una velocidad que nos obligue a esforzarnos, no desesperante pero sí fatigosa. Los mejores resultados se obtienen alternando una sesión dedicada a adelgazar con una dedicada a tonificar.
Ya hemos comentado que el principal problema de la utilización domestica de la cinta de correr es el aburrimiento; cierto es, que el uso de elementos multimedia como la radio, mp3 y la televisión pueden representar una ayuda válida, pero existen otros modos de convertir el entrenamiento en vivaz pero sobretodo productivo. Con ganas y una mínima inversión se pueden crear buenas rutinas de entrenamiento para esculpir nuestro cuerpo. Ninguno puede sustituir a un entrenador personal, a menudo dispuesto a llevarnos nuevos consejos y tablas de entrenamiento pero podemos ayudaros en lo posible.
No hay excusa para ponerse en forma con una cinta de correr. En el caso de que vuestra cinta de correr no dispusiera de programas de entrenamiento preestablecidos, para dar un poco de “brio” a vuestro entrenamiento, es suficiente un poco de fantasía. Es posible, por ejemplo, alternar por 8-10 veces dos minutos de caminata o carrera rápida y un minuto de caminata o carrera lenta. Al mismo tiempo, partiendo de un ritmo moderado, es posible aumentar un grado la inclinación de la cinta cada dos minutos; cuando el esfuerzo sea demasiado fuerte, completar el ejercicio y disminuir la inclinación un grado cada dos minutos; una vez conseguida la velocidad inicial a inclinación “0” sería conveniente continuar dos minutos, con un sprint final de 30 segundos, seguido de un adecuado descanso.
Fuente:
www.fitness-store.es
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